Además de una hidratación profunda, la piel seca necesita un confort inmediato y un tratamiento específico de la capa córnea superficial. De hecho, la piel seca se caracteriza por una deficiencia lipídica que agota el cemento intercelular, haciendo que la membrana cutánea sea más permeable. Esta deslipidación debilita la piel y la hace más sensible a agresiones externas, cambios de temperatura y viento. Para proporcionar confort e hidratación inmediatos, se deben fortalecer tres mecanismos naturales de la piel. Primero, aumentar el número de moléculas llamadas higroscópicas, es decir, que atraen y retienen la humedad, en la epidermis. Segundo, reducir la pérdida de humedad aumentando la síntesis de lípidos, fortaleciendo así la resistencia de la piel. Finalmente, apoyar a la piel en la formación adecuada de una película hidrolipídica. Hidratada profunda y uniformemente, la piel se mantiene flexible y mejor preparada para combatir los signos del envejecimiento.